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Costa da Morte

Cabo Roncudo y Barra do Anllóns

Es el oficio de “percebeiro” uno de los trabajos marineros más peligrosos en las costa gallega. Y en el caso del Roncudo, el percebe tiene nombre y fama propia. De sus acantilados se extraen los más cotizados en los mercados. En este cabo baten algunas de las olas más grandes que se pueden ver en Galicia, como la Tremosa, un espectáculo natural digno de observar para los amantes del surf, y varias veces motivo de reportajes de surf de “Big Waves”. Acompañan en esta visita otros destinos complementarios que enriquecen gratamente la percepción del viajero, como es el caminar hasta la flecha de arena de la desembocadura del río Anllóns y su Monte Branco, una duna que se remonta por la ladera del monte. La visita a la villa marinera de Corme y su pequeño puerto.

Cabo Touriñán y Muxía

El escarpado Cabo Touriñán además de ofrecer un paisaje marino que causa impresión, propicia al visitante el privilegio de observar el último rayo de sol de la Europa continental, entre los días 21 de marzo y el 25 de abril y desde el 13 de agosto hasta el 22 de septiembre, debido a la relación existente entre su posición geográfica con respecto al eje de la Tierra. En la visita al pueblo marinero de Muxía se debe acercar a la famosa Pedra de Abalar, en las proximidades del pequeño Santuario de la Virgen de la Barca, y sus secaderos de congrios y bacalao.

Dolmen de Dombate y Castro de Borneiro

El túmulo funerario de Dombate está considerado coma “la catedral” del megalitismo de Galicia. Su estructura conserva un corredor de cuatro metros de largo custodiado por grandes losas. Su cronología se fija entre el 2.500 y el 3.000 a.C. Cuenta este monumento de un edificio de protección en madera y cristal que ayuda al visitante a una mejor visualización, así como un centro de interpretación para una mejor comprensión. A unos cinco kilómetros de distancia se encuentra el castro de Borneiro (A Cidá), descubierto en el año 1924, uno de los pocos castros que no fue romanizado. Estuvo habitado entre los siglos IV y I a.C, y cuenta con una acrópolis de unas 45 construcciones, tamaño que lo sitúa entre las “ciudades celtas” más importantes de Galicia.

Faro de Cabo Vilán y Cemiterio dos Ingleses

Uno de los tramos mas peligrosos de la Costa da Morte está presidido por el faro eléctrico más antiguo de España, de arquitectura reconocida, encendiéndose por vez primera el 15 de enero de 1896. En reconocimiento de su belleza natural fue declarado de Interés Paisajístico Nacional en el año 1933. En su interior dispone de una sala de exposiciones con la originaria maquinaria. A escasa distancia, en la Punta do Boi, naufragó el año 1890, a causa de un fuerte temporal, el navío de la Marina Real Británica HMS Serpent, con 172 marines ahogados y 3 supervivientes. Fueron enterrados a pie de playa de modo improvisado, el hoy conocido como “Cemiterio dos Ingleses”. Situado en un espacio natural que impresiona, A Enseada do Trece, destaca la duna rampante que se levanta hasta 150 metros, una de las más altas de Europa.

Fisterra

Una de las visitas obligadas a Galicia es sentarse y admirar desde los acantilados “o fin da terra” del Cabo Fisterra. Los romanos al ver su puesta de sol interminable atribuyeron a este punto geográfico dicha condición. Hasta su faro llegan miles de peregrinos que terminan la ruta del Camino de Santiago. Destaca este Cabo por sus amplias vistas en el horizonte en sus días despejados. No se ve América, pero todo visitante que llega a este lugar juega a situar las localizaciones geográficas al otro lado del Atlántico. La villa marinera de Fisterra, la subasta del pescado en su lonja, sus playas, o sus senderos por la costa son lugares recomendables que se deben visitar.

Punta Nariga, Illas Sisargas, Marismas de Baldaio

El pequeño faro de Punta Nariga es un referente de la arquitectura farera moderna y su entorno da muestra de lo agreste y ruda de esta costa. Un poco más adelante nos encontramos con otro de los miradores más bellos de la Costa da Morte, el Cabo Santo Adrián, el mejor lugar para contemplar una de los archipiélagos de mayor importancia ornitológica de la Penínusla Ibérica. Un santuario de colonias de aves marinas en peligro de extinción como el arao común, la gaviota tridáctila, la gaviota escura, o el paiño europeo. Las vistas proporcionan con frecuencia un mar embravecido con el continuo golpear de las olas sobre sus acantilados. Son las Marismas de Baldaio otro atractivo de la comarca, con sus pasarelas que permiten pasear por la ribera de su laguna, marisma, dunas y playa, tratándose de un importante espacio natural que alberga cantidad de aves invernantes, muchas incluso divagantes de norteamérica y del círculo polar ártico.

Traba de Laxe

La laguna de Traba y su solitaria playa conforman un espacio natural de gran belleza. En ella existe un sendero de piedra de dos kilómetros que sostuvo el tránsito de los antiguos carros de bueyes entre los lugares de Mordomo y Camelle. Conserva la senda el encanto de antaño, siendo uno de los únicos tramos de la costa de la Península Ibérica que, teniendo un perfil suave y accesible, mantiene su estructura agraria tradicional, y sin alterar por pista o carretera, sin ser posible la circulación de vehículos, y solo reservado como un privilegio para el caminante.