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Costa Ártabra

Cabo Ortega, Punta do Limo, Cariño y ría de Ortigueira y Ladrido

Espacio de interés internacional por sus valores geológicos, el faro de Cabo Ortegal, intrincado en el fondo de los imponentes acantilados que llegan hasta la Punta do Limo, es un mirador natural desde el cual disfrutar de la presencia de los “Tres Aguillóns”, tres rocas o farallones de enorme tamaño que emergen como islotes frente al cabo, entre el Mar Cantábrico y el Océano Atlántico. Ya de camino llegamos a Cariño que presenta el encanto de los pequeños pueblos marineros de Galicia. La ría de Ortigueira y Ladrido, un espacio natural de alto valor ecológico, completa la belleza paisajista de esta comarca.

Estaca de Bares

El Cabo de Estaca de Bares es el punto más septentrional de la Península Ibérica y separa las aguas del Mar Cantábrico y el Océano Atlántico. Este Cabo es escenario de una de las más fantásticas migraciones de la naturaleza, uno de los puntos de mayor tránsito de aves marinas de Europa, por las que cruzan más de dos millones de aves entre el otoño y la primavera. A su observatorio ornitológico llegan naturalistas y expertos en aves de toda Europa. Muy recomendable es la visita al pequeño puerto marinero de O Barqueiro.

Fragas do Eume

El Parque Natural de las Fragas do Eume alberga el “bosque atlántico” más occidental de Europa, y representa una de las mejores manifestaciones de este tipo de bosques, antaño abundantes y hoy reducidos a valles solitarios. De alto valor ecológico y encanto, los senderos que discurren por dentro del Parque permiten disfrutar de un bosque con 23 especies de árboles,41 de mamíferos, y 103 de aves. Pero destaca sobre todo por presentar una reliquia botánica de helechos tropicales que se han conservado como “fósiles vivientes” con el paso de miles de años. Un lugar para caminar y relajarse.

San Andrés de Teixido y mirador de Vixía Herbeira

La leyenda y misticismo que rodea este lugar lo convierte en uno de los centros de culto y peregrinación más importantes de Galicia, y el que no lo halla visitado de vivo lo hará de muerto, tal y como reza la tradición: “A Santo André de Teixido vai de morto o que non vai de vivo”. El pueblo se encuentra colgando sobre los acantilados, y un intenso verde y azul predominan el paisaje. En las inmediaciones nos encontramos con los acantilados más altos de Europa, que llegan hasta los 600 metros de altura, y en la cima el imponente mirador de Vixía Herbeira. A pocos kilómetros la villa de Cedeira, pueblo de riqueza marinera, con su ría y mar declarada como Reserva Marina de Interés Pesquero.